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Los niños no nacen generosos, sino que es un valor esencial que se enseña desde que los niños son pequeños. A los niños les cuesta mucho el aprender a compartir. Ellos no entienden el sentido de que otra persona toque sus cosas,
juegue con sus juguetes o reciba atención de su madre.

En la primera infancia pasa una etapa de egocentrismo, de ser el centro del mundo, pero esta etapa es pasajera. Por lo que es de suma importancia que los padres de familia fomenten el valor de la generosidad en los niños.

Pautas para fomentar el valor de la generosidad en los niños:

  • Los padres de familia deben enseñar con el ejemplo. Si los padres de familia son generosos, el niño se dará cuenta de que es una actitud que debe ‘copiar’. Es importante que cuando el niño realice acciones de generosidad reforzárselas.
  • En el caso de tener hermanos incentivarlos a compartir con sus hermanos.
  • Enseñarles a esperar su turno por ejemplo jugando juegos de mesa. Con esto aprende a ceder, a respetar un tiempo y esperar un turno con paciencia.
  • Enseñarles a entender sus sentimientos y a expresarlos. Muchas veces se generan sentimientos de enojo y frustración. Es importante que exprese lo que siente cuando comparte, que entienda que aprenda a sentirse bien compartiendo sus cosas, al comprobar la felicidad de otros.
  • La generosidad es un valor esencial y también un sentimiento que debe nacer de forma espontánea, nunca se debe obligar a compartir porque sino lo va a ver como algo que le transmite frustración y rabia.
  • Ayúdele a observar las necesidades de otros, si el niño es capaz de sentir empatía, será consciente de las necesidades de otros.
  • Incentivar a tener detalles y sorprender a sus amigos. Si los padres de familia tienen detalles con el niño, él será consciente de la felicidad que les aporta, y si le animas a hacer lo mismo con sus amigos, se dará cuenta de lo fácil que es hacer felices a otros mediante pequeños gestos.
  • Nunca se le debe decir frases como ‘eres muy egoísta’ o ‘Eres muy malo por no compartir’. Lo único que se consigue con esto es bajar su autoestima y rebelarse frente a lo que sus padres intentan imponer. La generosidad nunca debe ser una imposición, sino un sentimiento que nazca de forma altruista.
  • Animarles a participar en las tareas del hogar. Si el niño colabora en casa con pequeñas tareas, se dará cuenta del valor tan importante que tiene ayudar y regalar tiempo de forma generosa con los demás.

Fuente de información:

Licda. Norma Astúa González
Psicóloga
Cod.5458