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La somatización en niños consiste en la experiencia de quejas somáticas persistentes que no pueden ser completamente explicadas por un diagnóstico médico. Los síntomas somáticos se convierten en un foco principal de su atención y a menudo interfieren con la escuela, la vida familiar y relaciones con los compañeros.

Muchos niños sanos pueden expresar la angustia emocional en términos de dolor físico, como dolores de estómago o dolores de cabeza y estos pueden aparecer por ejemplo cuando papá y mamá están peleando, cuando los gritan, cuando pasa alguna situación particular en la escuela o en el hogar que desestabilizan la salud mental y emocional del infante.

Un niño cuando es saludable y se les ha criado en un ambiente positivo puede encontrar las estrategias para enfrentar el estrés, los problemas normales de la  vida y está en capacidad de establecer relaciones sanas con los demás.

En las siguientes situaciones el niño puede somatizar:

  • Cuando los niños presentan ansiedad, generalmente la manifestación de los síntomas ansiosos en niños se produce mediante las quejas físicas, como pueden ser cefaleas, vómitos, tensión muscular, molestias gastrointestinales, enuresis (emisión involuntaria de orina) e incluso dolor.
  • Cuando los niños han sido víctimas de abusos físicos o sexuales pueden manifestar síntomas somáticos. 
  • En otros casos pueden aparecer por personalidad del niño; por ejemplo  niños con rasgos de personalidad perfeccionistas, excesivamente autoexigentes, tímidos y con tendencia a inhibir las expresiones emocionales pueden presentar quejas físicas ante situaciones que les generan estrés, ansiedad o malestar emocional.

¿Cómo los padres pueden ayudar?

Cuando un niño se queja recurrentemente puede tener realmente una enfermedad física, por lo que es de suma importancia poner atención a esta queja y como primer paso asistir a consulta con el pediatra.

Si después de un examen físico, el niño se encuentra sano y  las quejas persisten es importante tomar en cuenta:

  • Que los síntomas no se producen intencionalmente, pueden tener una base emocional.
  • Es necesesario incentivar al niño para que se pueda expresar verbalmente. Además, que sienta el apoyo de sus padres.
  • Tratar  de determinar las posibles causas. Puede ser por  problemas académicos, conflictos familiares, un cambio en la escuela, una mudanza, la enfermedad o la muerte de un familiar o amigo, entre otros
  • Muchas veces que los niños realicen un registro, ayuda a identificar las situaciones que le están produciendo estrés, por ejemplo anotar cuando el dolor o síntoma aparece y relacionarlo con la actividad o situación que está pasando en ese momento.
  • Ser un modelo para el niño, tratando de enfrentar de manera positiva y adecuada situaciones de estrés.
  • Si los síntomas persisten es recomendable buscar la ayuda de psicólogo.  

Fuente de información:

Licda. Norma Astúa González

Psicóloga

Cod.5458