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Es común que a los padres de familia les genere mucha angustia que los niños no coman lo suficiente, que no coman algunos alimentos que son importantes para el crecimiento y desarrollo y que no comen lo mismo que ellos, toda esta preocupación se acentúan en el caso de las verduras y frutas.

Tanto las frutas como las verduras son ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes, nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. También tienen un gran aporte de fibra, agua, y tienen un bajo contenido en grasas. El aporte calórico de las frutas y verduras es muy bajo, de ahí su importancia para una dieta saludable. Estos nutrientes esenciales convierten estos alimentos en alimentos indispensables.

A continuación 8 consejos para los padres de familia, con el fin de poder incluir las verduras y frutas  en la alimentación diaria:

1. Los padres de familia son el ejemplo de los niños. Sea un buen ejemplo para su hijo comiendo de forma saludable y enseñándoles buenos hábitos de alimentación.

2. Tener en casa alimentos nutritivos. Los padres de familia deciden qué alimentos comprar, por esta razón es fundamental tener en casa alimentos que sean saludables para poder ofrecérselos a los niños en lugar de que ellos dispongan de alimentos no saludables como repostería, snacks o bebidas azucaradas.

3. Darle la posibilidad a los niños de elegir qué alimento van a consumir, siempre y cuando lo que se le está ofreciendo sean opciones saludables.

4. Variar los alimentos que se le ofrecen a los niños desde pequeños. Las preferencias alimentarias se pueden adquirir desde pequeños, si se le ofrecen diferentes opciones de verduras o frutas el niño va a poder comer de todo conforme va creciendo.

5. Mantener las porciones de las verduras y frutas. Aunque se sabe que las frutas y verduras tienen muchas propiedades, es importante porcionar estos alimentos para enseñarles a tener un control de los alimentos y un balance.

6. No obligar al niño a comerse todo lo que está en el plato. Dele la oportunidad al niño de que acabe de comer cuando sacie su apetito.

7. Evitar ofrecerle a los niños meriendas grandes. Lo ideal es que las meriendas sean porciones pequeñas, porque de lo contrario el niño no va a tener suficiente apetito para el tiempo de comida fuerte como almuerzo y cena, por ende no se va a comer las verduras.

8. No prometerle a los niños como premio algún dulce por haber terminado la comida de alguno de los tiempos de comida fuertes. Se pueden ofrecer los dulces o golosinas de manera ocasional, pero no se recomienda convertirlos en  el postre, debido a que el postre va a llegar a ser el plato más deseado del día.