diciembre 16, 2018

Defensas en los niños

crianza-hijosUna buena genética no lo es todo.  El sistema inmunológico en nuestros niños es lo que debemos cuidar  y el uso indiscriminado de antibióticos, el estilo de vida y la alimentación (aumento del consumo de grasas saturas, azúcares, procesados y disminución de legumbres, fibra, frutas y verduras) repercuten en el sistema inmunológico de nuestros hijos.

La malnutrición afecta a la inmunidad del niño y es mucho más común la malnutrición por excesos.  Los niños obesos tienen más probabilidades de contraer una infección. Esto se debe a que tienen alteraciones en la flora intestinal, y por su proporción de grasa, las inflamaciones son mayores.

Un sistema inmune fuerte se logrará mediante una alimentación adecuada en nutrientes y suplementarse con productos naturales de calidad (principalmente a base de propóleo, jalea real y Vitamina C) ayuda a reforzar las defensas y reducir el riesgo de resfriarse o padecer cuadros más graves como la gripe. Al mismo tiempo, es una ayuda recomendable para combatir el malestar que provocan estas enfermedades de invierno, sobre todo cuando vienen presentados en forma de comprimidos masticables o jarabes que alivian nuestra garganta.

La debilidad del sistema inmunológico se manifiesta especialmente en los niños, debido a que sus defensas aún se están formando en la etapa de crecimiento,. Estas condiciones de vulnerabilidad más el hecho de que estén insertos en grupos, favorecen su contagio por diversos microorganismos que causan generalmente afecciones respiratorias. El sistema inmune debe estar completamente entrenado para afrontar cualquier posible agresión procedente del entorno cuando uno alcanza la pubertad, que es cuando el timo (órgano que ayuda a distinguir lo propio de lo ajeno y además de ejercer una clara influencia sobre el desarrollo y maduración del sistema linfático, es clave en la respuesta de defensa del organismo), alcanza su capacidad máxima, observándose después un declive gradual tal que en la edad avanzada funciona sólo al 10% de la capacidad que una vez llegó a tener.

Durante la infancia está recomendado estimular el sistema de defensas, ya que se ha comprobado que las afecciones respiratorias repetidas durante la infancia pueden ser causa de enfermedades pulmonares en el adulto. Por tanto, el estado de salud de un niño condiciona la salud a largo plazo.

Cuando el sistema inmunológico está debilitado, el ser humano está más expuesto a sufrir diversas enfermedades o bien a agravar las enfermedades ya existentes. A eso debemos sumar que el estilo de vida actual, común en las grandes ciudades. Entre estos factores podemos mencionar la polución ambiental, el estrés, falta de ejercicio y una alimentación inadecuada que favorece las grasas saturadas, los azúcares y el exceso de sal por sobre los vegetales y frutas que contienen vitaminas, antioxidantes y otros nutrientes protectores.

Recomendaciones para aumentar las defensas

Leche materna además de ser un alimento, es un sistema de comunicación entre el sistema inmune de la madre y el del bebé. Se sabe que los bebés alimentados con leche materna están más protegidos frente a infecciones agudas y crónicas y enfermedades autoinmunes. La leche materna tiene las defensas que la madre posee y estas pasan al niño, pudiendo considerarse una vacuna natural. Sus propiedades, como “medicamento” y como alimento, no disminuyen con los años sino que se adaptan a las necesidades del niño y concentran estas propiedades.

El efecto protector de la leche materna es constatable en lo que se refiere a otitis, enfermedades respiratorias y gastrointestinales y, en general, se relaciona con menores índices de otras enfermedades como la obesidad, la leucemia y la diabetes. La leche materna es una apuesta de salud.

Por tanto el mejor consejo para mejorar las defensas del niño es amamantarlo en exclusiva durante los primeros seis meses de vida, hasta los dos años como mínimo y seguir con la lactancia tanto tiempo como madre e hijo quieran, recordando que la leche materna es además de alimento, protección tantos años como la tome nuestro hijo.

Alimentación sana y equilibrada

Nuestro cuerpo necesita muchas substancias (proteínas, hidratos, minerales, vitaminas, fibra y grasas) para funcionar sanamente y, por supuesto, una buena nutrición ayudará a resistir mejor los contagios.

Proteínas suficientes, verduras crudas y cocidas, fruta, cereales preferentemente integrales y legumbres son la base de un alimentación completa y equilibrada que hará de los niños personas más sanas.

Los dulces, zumos, batidos, bollos y chucherías y snaks sobran en la alimentación diaria tanto por el exceso de azúcar o sal como por las grasas de mala calidad. Asi que si queremos reforzar las defensas de los niños no compremos esas cosas, y recordemos que nada es mejor que lo natural, por muy “enriquecido” que venga de fábrica.

Alimentos funcionales, son los que benefician una o varias funciones del organismo, que mejoran el estado de salud o reducen el riesgo de padecer una enfermedad. Entre ellos están los probióticos que son de origen microbiológico y estimula el crecimiento de otros microorganismos beneficiosos para el niño. Los podemos encontrar en yogures (lactobacillus y bifobacterias). Muy útiles en gastroenteritis y diarreas asociadas a antibióticos. La fibra prebiótica es el complemento ideal de los probióticos, ya que pueden hacer cambios favorables en la flora intestinal. Contienen fibra prebiótica el plátano, el trigo, el ajo y la cebolla, entre otros.

Vitamina C, frutas como la naranja, el limón, el pomelo y el kiwi. Y en las verduras uno del que más cantidad contiene de esta vitamina es el pimiento rojo.

Otros alimentos que estimulan la creación de defensas en nuestro organismo de forma natural son:

El polen es un gran alimento, ya que concentra todos los nutrientes arriba mencionados (aminoácidos esenciales, minerales, vitaminas…). Se puede dar a partir de los 2 años.

La miel ayuda a descongestionar bronquios y pulmones, suaviza la garganta, es antiinflamatoria, desinfectante y bactericida, así que cuando tengas que endulzar algo úsala y evita el azúcar. A partir de un año.

La Jalea Real y el propóleo son suplementos que también son de gran ayuda. A partir de 3 años.

Es importante que beban agua o caldos durante todo el día, eso ayudará a mantener las mucosas hidratadas.

Un exceso de sal, azúcar y grasa saturada, no ayudan en absoluto a que nuestros hijos tengan un sistema inmune fuerte, por tanto, intenta prescindir de ellos.

Yogur

Al contrario de otros lácteos como la leche, el yogur suele gustar a todos los niños por su textura y variedad de sabores. Además sienta mejor que la leche, ya que está fermentado. Su principal virtud es que aporta al organismo bacterias lácticas vivas. Tener una buena flora intestinal es indispensable para evitar enfermedades y efectos negativos para la salud como el estreñimiento, la diarrea y para que haya una buena absorción de los alimentos. Además, su ácido láctico aumenta la absorción de calcio.

Es imprescindible cuando los niños han sufrido una diarrea o han tomado antibiótico para volver a equilibrar la flora intestinal.

Un truco para que las legumbres, coles, etc… no resulten indigestas y no provoquen tantos gases, es comer un yogur de postre.

Pan

Se toma menos del necesario por la falsa creencia de que engorda. Todo depende de la cantidad que coman. El pan es completamente necesario en la alimentación de los niños ya que equilibra la dieta al aportar hidratos de carbono y , muy poca grasa, es nutritivo y saciante si usamos con fibra. Es más recomendable el pan integral, con cereales o semillas.

Naranja

Es diurética, depura el organismo, y como saben es muy rica en vitamina C. Nuestro cuerpo no puede fabricar vitamina C, así que la debemos incluir en nuestra dieta. Podemos afirmar que un niño que no tome vitamina C es un niño desprotegido.

Col

La col y toda su familia (coliflor, brócoli) son muy beneficiosas. Contienen gran cantidad de antioxidantes (preventivos del cáncer, enfermedades coronarias, anti envejecimiento). Tampoco podemos menospreciar la cantidad de vitamina B que contienen, atención mamás de niños nerviosos o que les cueste dormir, la vitamina B tiene un efecto tranquilizante, le ayudará a relajarse y dormir mejor.

Para que no pierdan sus vitaminas debemos hervirlas con poca agua y no dejarlas más tiempo del necesario al fuego.

Frutos Secos

Piñones, pistachos, almendras, avellanas, dátiles, ciruelas, uvas secas.

Son saciantes y sus beneficios muchísimos, entre ellos la fibra, las proteínas, los minerales (hierro, magnesio, potasio, zinc, fósforo y calcio), vitaminas B y E. Contienen grasa cardiosaludable, muy beneficiosa para el organismo.

Tener en cuenta que antes de los 3 años no se recomiendan debido al riesgo de asfixia, pero sí los pueden tomar si se cortan en trozos pequeñitos o si están molidos.

Eso sí, aportan mucha energía y tenemos que vigilar las raciones, un puñadito (20-25 g) será suficiente.

Son perfectos para enriquecer postres, yogures, ensaladas; entre otros.

 Polen

El superalimento en mayúsculas. Tiene una gran riqueza en aminoácidos esenciales, proteínas, betacarotenos y vitaminas del grupo B. El polen nutre todo el organismo en general, especialmente el cerebro. Tiene un sabor especial. Se puede mezclar con zumos, yogures o directamente masticándolo.

Una dosis de 10 g al día es muy tonificante. Mejora el estado de las mucosas (boca, nariz, garganta) por eso va bien cuando los niños se resfrían y también para prevenirlo. Sus beneficios son múltiples.

Si sus hijos se muestran inapetentes el polen también es de gran ayuda, ya que aumenta el apetito.

Lentejas

Para aprovechar al máximo sus beneficios las podemos mezclar con arroz, así obtenemos una proteína de alta calidad. Las lentejas no tienen grasa, en cambio son ricas en proteínas, hidratos de carbono, hierro, antioxidantes, vitaminas y fibra.

Intenta introducir las legumbres en la dieta de tus hijos, ya que de eso depende que las sigan comiendo el día de mañana y se beneficien de sus cualidades. Es un plato muy económico y muy beneficioso sobre todo para los niños que tienen estreñimiento.

Pueden comerlas de 2 a 4 veces a la semana. Recordar que tomando un yogur de postre disminuiremos las flatulencias y haremos que tengan una mejor digestión.

 Aceite de Oliva

El aceite de oliva es más importante de lo que pensamos. En la dieta infantil no puede faltar de aceite de oliva virgen. La grasa que comen los niños interviene en la calidad de la formación de sus células, por tanto, es importante evitar cocinar con mantequilla, margarina o grasa animal y usar aceite de oliva para cocinar y en crudo para las ensaladas, verduras, crema; entre otras.

Entre sus beneficios destacan que mejora la absorción del calcio en el intestino, disminuye el colesterol total, es protector cardiovascular y de la tensión arterial.

Escoger el aceite de oliva para la alimentación de nuestros hijos, es una garantía de un crecimiento celular y de tejido sanos.

Aire limpio

El aire cargado de contaminación es un factor que favorece contagios y problemas respiratorios. Para mejorar las defensas de nuestros hijos deberíamos darles la oportunidad de respirar aire puro. Deberíamos intentar vivir en sitios con poca contaminación o, por lo menos, compensarles cuando sea posible llevándolos a la montaña o a lugares con aire puro.

También es conveniente ventilar la casa a diario y dejar que entre el aire limpio después de la noche.

Higiene

La higiene excesiva es perjudicial para la piel e incluso puede ser que predisponga a alergias y otros trastornos, pero lavarse las manos antes y después de comer y siempre que vayamos al baño y más frecuentemente si es posible es una costumbre muy importante para prevenir contagios y debemos enseñárselo a los niños con nuestro ejemplo lo antes posible.

Reitero, con el ejemplo, no vale decirles que se laven las manos, hay que mostrarlo y además, hacerlo, pues si no lo hacemos podemos ser nosotros los que les contagiemos.

Juego, felicidad, descanso y ejercicio

Los niños necesitan desarrollarse mediante el juego lo más libre posible y preservar este derecho es una necesidad real para su salud emocional y hasta física, pues es la base de su ejercicio.

Pero, por supuesto, también necesitan correr al aire libre, saltar y permitir que su cuerpo crezca naturalmente armonioso, dándole todo el ejercicio que necesita.

Y además, que es igualmente importante, necesitan descansar adecuadamente, no importa si no es de un tirón, lo que importa es que sea todas las horas que su cuerpo les pida, sin madrugones, sin llantos nocturnos, sin sentirse asustados. Dormir, si, pero dormir en paz, acompañados si lo necesitan y solos si lo prefieren. Deberían, además, tener ratos de descanso libremente cuando su cuerpo se lo pidiera y poder hacer la siesta cuando tuvieran sueño después de comer.

Y para terminar, la mejor de las recetas para las defensas de todos, la felicidad. Por supuesto no podemos garantizar que no pasen cosas desagradables en la vida, pero si el que la tristeza, el miedo o la depresión, incluso, minen sus energías y sus defensas.

Dra. Pamela Caro Larsen,
Nutricionista

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