diciembre 16, 2018

Infecciones urinarias en la infancia

infecciones_urinariasCuando los bebés y niños menores de 5 años presenten infecciones urinarias es necesario descartar la presencia de un defecto congénito que causa que la orina se devuelva a los riñones.

La doctora Sara Fernández, nefróloga pediátrica del Hospital Clínica Bíblica, explicó que el reflujo urinario es una patología que se produce por un defecto congénito que se presenta en los canales (ureteros) que conducen la orina de los riñones a la vejiga impidiendo el normal funcionamiento de éstos. Debido a esa anomalía que ocurre durante el desarrollo embrionario, la orina, en lugar de almacenarse en la vejiga y desecharse completamente cuando los esfínteres se abren, parte de ésta se devuelve a los riñones causando problemas como las infecciones urinarias y en el peor de los casos hasta insuficiencia renal e hipertensión arterial.

La especialista destacó que anteriormente este defecto congénito se diagnosticaba tardíamente, pero ahora con el uso del ultrasonido prenatal es posible detectar la presencia de anomalías en el sistema urinario antes de que el bebé nazca.

Las infecciones urinarias recurrentes es lo que permite sospechar la existencia de este problema. “La Asociación Americana de Pediatría ha establecido pautas de cuándo hay que estudiar a estos pacientes: En los recién nacidos, cuando tengan una primera infección urinaria, hay que hacerles estudios porque el riesgo de que tengan reflujo es muy alto. A todo menor de 5 años, niña o niño, que presente infección urinaria debe hacérsele al menos un ultrasonido para buscar un reflujo vesiculouretral, que es la malformación urológica más frecuente. En niñas mayores de 5 años solo en casos de que haya infecciones repetitivas, 3 a 4 al año, porque en el sistema urinario femenino es más fácil o hay mayor posibilidad que desarrollen infecciones causadas por contaminación, debido al paso de las bacterias de las heces a la zona perianal, y que de allí suban a la uretra y a la vejiga. Y en niños mayores de cinco años, como su anatomía los protege más, siempre debe hacérsele un ultrasonido, porque no deberían padecer de infección urinaria al menos que haya alguna anormalidad”.

En los menores de 3 años, que presenten cuadros de fiebre, estén irritables, no coman bien, en fin, que tengan síntomas inespecíficos, se debe incluir entre los estudios generales el urocultivo, y si éste da positivo, entonces se requerirá hacer un ultrasonido y una cistografía (examen radiológico con un medio de contraste) para hacer el diagnóstico definitivo del reflujo.

Evitar la insuficiencia renal

Hay varios tipos de reflujo según el nivel en que se devuelva la orina, y la deformación de las estructuras y tejido. Se clasifican en 5 grados.

Antes de los años 80 todo lo que era reflujo se operaba, ahora la tendencia de tratamiento es más conservador. Los reflujos grados 1, 2 y 3 se manejan corrigiendo los hábitos de micción –que no retengan la orina sino que vayan cada 3 horas en promedio, que tengan una buena ingesta de agua, y previniendo las infecciones urinarias. “Conforme los niños van creciendo estos reflujos se van corrigiendo en forma espontánea, pero hay otros que no se resuelven con el crecimiento”.

Los casos más severos, grados 4 y 5, se tratan con dosis de antibióticos diarias por 6 meses a 1 año para mantener la orina limpia y evitar infecciones. En los casos que no se consigan mejorías se requerirá una cirugía.

La doctora advirtió que la alteración del mecanismo fisiológico normal de la evacuación de la orina, cuando no tiene síntomas, pueden dañar el tejido de los riñones, esas cicatrices renales que son tejido muerto no recuperable, a la larga se transforman en nefropatías por reflujo, así el 21% de los niños puede desarrollar insuficiencia renal crónica y hasta un 50% hipertensión arterial. Eso es lo que debemos prevenir”.

Dra. Sara Fernández Rojas
Nefróloga Pediátrica
Hospital Clínica Bíblica
Tel: 2522.1000 Exts: 2083/2039

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