diciembre 16, 2018

“Preadolescentes” Una etapa en la que a veces los chicos se vuelven negativos o pesimistas

pre_adolescentes_pecimistasLa preadolescencia comporta múltiples cambios emocionales, físicos y sociales, que están caracterizados por los cambios hormonales y comportamentales, estos cambios con frecuencia hacen que los chicos, se vuelvan radicalmente opuestos y desconocidos respecto a su forma de ser respecto a la niñez, situación que sorprende y abruma a los padres, en el tanto no logran comprender que es lo que pasa, cuando los chicos dicen a todo no, desarrollan una actitud negativa, temerosa frente a retos académicos, sociales, familiares y personales, esto se torna en un universo desconocido, que crea frustración y enojo, que se traduce en una comunicación tensa en el marco de las relaciones familiares. Ahora entendamos un poco qué es lo que pasa, en el mundo de ellos, y cómo podemos manejarlo.

El mundo de la preadolescencia supone que los chicos empiecen a tomar sus propias decisiones, lo que hace que tengan que ir desarrollando poco a poco un adecuado reconocimiento de sus habilidades, destrezas, gustos, preferencias, limitaciones y demás, pero esto a veces, se ve influenciado por los comentarios de sus iguales, a veces los chicos mutuamente se descalifican, desaprueban, suelen ser duros, fríos respecto a los logros sociales, de acá que hacen grupos de los populares, los que son “cool” y demás, esto puede generar en ocasiones sentimientos de inadecuación, tensión, que pueden llegar a afectar la autoestima, la autovalía y la autopercepción, siendo chicos que se configuran de forma apática, negativa y a veces pesimista, lo que afecta su integración social, intereses, participación en actividades y demás, pero veamos algunos aspectos a considerar:

  1. Si un chico es pesimista y a todo dice “No”: es necesario primero  revisar cómo se siente consigo mismo y los demás, cómo se siente en colegio o escuela, pues puede que a la base haya un sentimiento de rechazo, que lo hace ser “tímido”, “cohibido” o temeroso.
  2. Es fundamental revisar si existe a la base de este patrón un proceso nostálgico – depresivo. Recordemos que la socialización en la preadolescencia, es básica y fundamental para que los chicos logren sentirse seguros de sí mismos, cuando un adolescente tiende a aislarse, negarse a participar de actividades sociales, no muestra intereses claros respecto a: deporte, arte, música, fiestas, ir a la escuela y demás, puede que se este experimentando un trastorno depresivo que requiera atención.
  3. En ocasiones el paso de la niñez a la adolescencia, se dificulta, por que los chicos no logran desarrollar habilidades sociales adecuadas, tales como comunicación abierta y clara, asertividad, expresión emocional correcta, aprender a defenderse y actuar con firmeza y claridad, es decir, poner límites, esto a veces es la base de la negatividad o del pesimismo, pues prefieren evitar relaciones sociales o verse expuestos a situaciones que creen no poder manejar.
  4. Otras veces a lo interno de la familia, los padres tienden a tener marcadas diferencias entre los hijos, lo que hace que alguno de los chicos no estimule su autoestima y autopercepción, por lo que tienden a mostrase apáticos. Recordemos que la familia es el primer medio de socialización y uno de los más importantes en la vida de cada persona, por lo que si un niño no logra desarrollar confianza, no se siente adecuadamente bien estimulado, no es abierto y claro respecto a lo que siente, puede desarrollar una tendencia pesimista respecto al mundo externo, pues si en su ambiente familiar no se siente bien, menos probabilidad de que lo logre fuera de casa.

Cómo hemos visto hasta ahora, desde el enfoque que estamos manejando un niño o preadolescente negativo o pesimista, no necesariamente es portador de un trastorno emocional severo, sino que en su proceso de crecimiento, sea por la socialización familiar, o escolar, desarrollar una imagen deficitaria de sí mismo que esta matizada por diversos, miedos, inseguridades, que lo llevan a ser un niño o preadolescente retraído y temeroso, y el ser pesimista, es su forma de protegerse y encerrarse en su mundo interno. Esto a veces, hace que los padres entren en desesperación y frustración, lo que los lleva a perder la objetividad y manejan la situación mediante regaños severos o castigos desproporcionados, los presionan a que hagan las cosas según ellos creen que es conveniente, sin considerar las razones o el mundo interno de cada chico. Para ello es importante tomar algunas de estas recomendaciones para poder corregir estos patrones sin presión, logrando que el chico crezca y se desarrolle integralmente:

  1. Vea, registre,  analicé: En que momentos se presenta la conducta negativa o pesimista, establezca un patrón de los estímulos que lo llevan a presentar con mayor frecuencia o intensidad qué es lo que le pasa a su hijo, en qué momentos, con que tipo de personas, en qué circunstancias. Esto permitirá que usted se anticipe a la conducta y pueda desarrollar estrategias de comunicación positiva.
  2. Vamos poco a poco: Si a su hijo se niega a hablar en público, andar en bicicleta, tirarse a la piscina, no espere a estar en esta situación para hacer algo. Usted cómo padre de familia puede convertirse en el entrenador emocional de su hijo, prepárelo, ¿cómo? Busque estrategias creativas, por ejemplo si  su hijo tiene miedo a la piscina, trate de empezar en la tina de baño de la casa, use una piscina inflable, empiece por tratar de que él descubra las sensaciones agradables asociadas a lo que se espera que haga, métase ala piscina primero con el, coloque un flotador a él y póngase ud otro, piense como él, haga las cosas poco a poco. No trate de lograr la conducta nueva en poco tiempo, no presionemos hacia el resultado, tratemos de que el chico disfrute.
  3. Hable, comprenda y no asuma:  Desarrolle espacios de diálogo, en los que su hijo exprese lo que siente, hable una vez y otra vez, y otra vez, hasta que el sienta que ha dicho lo que tiene que decir, no les diga eso no es nada, no se preocupe, y claro, evite comparar, descalificar, señalar o criticar, en estos diálogos, aprueba, asienta, hágale saber que usted lo entiende y luego, propóngale ideas nuevas mediante dibujos, laminas, películas, llévelo a que observe y familiarice con la experiencia, esto le permitirá ir creando nuevas ideas.

En suma, la comprensión y la comunicación son la clave para desarrollar un cambio en estos patrones de conducta, no se desespere, angustie o descalifique, crea y sienta que él puede y hágaselo saber, oriéntese a que el niño o el preadolescente se sienta bien y disfrute, el resultado quizá llegue más fácil de esta forma.

 

Dr. Rafael Ramos Alfaro
Psicólogo
Centro para el Desarrollo Humano Integral
Tel´s 2222-6817 / 2222-6779
www.cedhi.co.cr
Calle 28 entre avenidas 0 y 1 costado norte de Pizza Hut, Paseo Colón

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