octubre 17, 2018

Trastornos de Ansiedad. ¿Qué es y cómo pueden afectar la infancia?

ansiedadLos trastornos de ansiedad son muy frecuentes a lo largo de la vida, y la infancia o adolescencia no están exentas de dichas alteraciones, ahora en este proceso interactúan factores de tipo fisiológico, social, afectivo, educativo, entre otros muchos, que van a interactuar de diferentes formas para crear o contribuir al desarrollo de trastornos de ansiedad, que son muy importantes de conocerlos y aprender a tratarlos debido que crean patrones de conducta alterados donde los niños manifiestan temores recurrentes, sensación de incertidumbre, se afectan los estados del sueño, patrones alimenticios, conducta social, lo que afecta las relaciones interpersonales y la estabilidad emocional.

Veamos un poco más acerca de los síntomas básicos de la ansiedad.

  • Presenta patrones recurrentes de miedo a alguna actividad o un apersona.
  • Se muestran inquietos constantemente.
  • Temen estar solos.
  • Comen de forma desordenada, se alimentan poco o comen mucho.
  • Presentan alteraciones emocionales como:
    • irritabilidad,
    • oposición, negativismo,
    • impulsividad,
    • mal control de la frustración,
    • no postergan: lo que desean, lo quieren de forma  inmediata.
  • Alteraciones en los patrones de pensamiento:
    • Temores constantes.
    • Sensación de desprotección – vulnerabilidad.
    • Funcionamiento emotivo no racional: Por lo que se hace difícil llegar a razonar con ellos.
    • Ideas obsesivas o recurrentes.
  • Baja autoestima.
  • Percepción disminuida de sí mismos.
  • Dependencia de los adultos y apego desproporcionado a los padres.
  • Aparición de patrones tales como:
    • Comerse las uñas.
    • Miedo a querer estar solos.
    • Demandan de los otros recibir apoyo y cuidado constante.
    • Dependientes de la gratificación afectiva de los demás.
  • En ocasiones se muestran introvertidos y poco sociables, etc.

Los síntomas y características de la ansiedad, no se pueden establecer de forma única, pues van a variar de acuerdo con la edad del niño, la familia, los generadores de la ansiedad entre otras variables. Lo cierto es que el niño muestra patrones de conducta y patrones emocionales que tienen un efecto directo sobre la autonomía y conducta social del niño, dado que muchas veces la ansiedad se convierte en el disparador de afecciones tales como: Ataques de ansiedad o ataques de pánico, fobias especificas, fobia social o escolar, patrones obsesivos o hábitos que no pueden ser controlados fácilmente, temores recurrentes entre otros.

Lo primero es establecer, esencial en estos casos,  un buen diagnóstico, como por ejemplo, si un niño presenta patrones de ansiedad, por alguna razón muestra características de angustia por separación, es decir que teme estar lejos o separado de los padres, no es tan sencillo, como separarlo y dejarlo en la escuela, pues esto puede crear mayor ansiedad, tensión y exacerbar los síntomas cognitivos, es decir, ideas distorsionadas que alimentan, dan vida y sostienen el trastorno ansiogeno.

¿Por que entender esto es importante?

  • Por que el mundo de un niño que padece un trastorno de ansiedad o ha desarrollado un trastorno emocional que implica afecciones como poder participar activamente de la vida social o escolar, es un mundo, sombrío, cargado de temores, que él vive como realidad, pero que no logra explicarse por sí mismo, mucho menos a los demás.
  • Lo que genera frustración para los padres y para el niño, puesto que el niño promete ir la escuela, dormir solo, no comerse las unas, no pasarse en la noche, no llorar cuando lo dejan en el kinder, etc. Pero no lo logra, lo que crea un efecto circular, el estar pensando en evitar algo, lo enfrenta a aquello de lo que tiene miedo, lo que mantiene la atención sobre lo que no funciona y crea mayores dificultades para salir adelante.
  • Es también importante entenderlo, pues los padres suelen castigar, regañar, en algunas ocasiones “pegar”,  no logrando ningún efecto, lo que crea ambientes cargados de estrés, que van alimentar de forma directa e indirecta la ansiedad, pues el niño, va o podría empezar a sentir ansiedad por no sentir ansiedad, esta es una de las trampas que existen en el abordaje de estos casos.

Lo segundo, Observar la ocurrencia, frecuencia y prevalencia.

  • Este es un primer paso esencial, para entender las dimensiones del problema es esencial que los padres observen, anoten, midan y analicen: Cuándo, como y dónde ocurre el evento. Esto con el objetivo de delimitar los factores precipitantes, mantenedores del estimulo ansiogeno.
  • Con frecuencia se trata de controlar los síntomas de ansiedad, es decir los padres dan un “te” para el dolor de estomago, “buscan dar un premio para que vaya a la escuela”, u ofrecen comprar algo para que el “niño duerma solo”, pero esto solo ataca los síntomas, puede que de resultado en alguna medida, pero no estamos llegando a lo que genera el problema en el niño.

Lo tercero. Identificar, comprender y analizar los patrones de pensamiento del niño.

  • Asociado a lo anterior, la identificación de la frecuencia, nos va a llevar a entender que lo que pasa es que los niños han desarrollado una idea o un conjunto de ideas, con emociones asociadas a un evento, persona o relación, al que le han dado un tinte dramático, generalmente esta cargado de incertidumbre y afecta la actividad ecuánime y controlada.
  • Muchas de las acciones, tienen que llevar a entender como procesa y desde dónde procesa el niño la información para poder lograr un cambio sostenible en el tiempo, pues de no hacerlo, en ocasiones lo que se da es un cambio dejan de sentir ansiedad por ir a la escuela y empiezan a sentir miedo por dormir solos.
  • Los patrones de pensamiento que a ojo adulto, pueden ser vistos como una “nimiedad” “tontería”, pueden ser desorganizante y desequilibrante para el niño, de  acá que la escucha empática, puede generar mejor resultado que la confrontación.
  • Detengámonos un poco más en esto, a veces los padres, tienden a decirle a los hijos; “mira eso no es nada”, “ahí no hay nada”, “pase yo ya revise”, “si no lo haces va a ver”, “no lo quiero ver llorando, etc. Lo que genera: roces, discusiones, regaños; proceso que debe ser cortado, pues el niño puede llegar a sentirse invalidado, incomprendido, lo que generaría más ansiedad.

Un cuarto paso: Es escuchar, empalizar, comprender y establecer pequeños pasos y metas.

  • En un trastorno de ansiedad, no podemos establecer grandes metas desde el inicio, esto por que no se logra por efecto de choque cambiar un patrón de temores recurrentes, una fobia, o un patrón alterado de alimentación se debe ir poco a poco, para lograr crear sensación de logro, además  el niño debe ir poco a poco comprobando que aquello que teme, lo inquieta y lo angustia, no es tan grave y se puede resolver.

Ahora es esencial, a la menor presencia de ansiedad hacer una detección temprana,  y tomar acciones concretas tales como:

  • Introducir deporte en la vida familiar.
  • Tener patrones nutricionales sanos y poco cargados en azucares o comidas rápidas.
  • Establecer espacios de dialogo familiar o individuales con los hijos para establecer confianza.
  • Es importante evitar el regaño, el castigo desproporcionado, amenazar, callar o manipular.
  • Es necesario dar afecto y trabajar con metas, recordemos que una casa no se construye en un día.

Ahora, cuando la ansiedad se torna un problema y aparecen síntomas o síndromes complejos en los que la funcionalidad y la autonomía del niño se ven seriamente comprometidas, es básico hacer un proceso de asesoramiento profesional que incluye tres áreas básicas:

  • Terapia psicológica: Particularmente la terapia cognitiva y de conducta: La cual trabaja sobre las distorsiones emociones y de pensamiento, para reorganizar la conducta. Lo que permite reestrenar al niño y llevarlo a aprender por sí mismo a manejar mejor las cosas. Proceso que involucra a los padres y a los cuidadores.
  • Apoyo Médico: Es esencial, para descartar factores orgánicos, así como para dar ansiolíticos que permitan una menor tensión en el niño.
  • Terapia de familia: Para que aprendan a manejar de forma asertiva los procesos de cambio, reforzamiento, manejo de consecuencias, entre otros.
Dr. Rafael Ramos Alfaro
Psicólogo
Centro para el Desarrollo Humano Integral
Tel´s 2222-6817 / 2222-6779
www.cedhi.co.cr
Calle 28 entre avenidas 0 y 1 costado norte de Pizza Hut, Paseo Colón

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